Chupilca del diablo: el trago del campo para el 18

Por Tost  •   3 minutos de lectura

La chupilca del diablo es uno de esos tragos que hablan del Chile campesino: nació ligada a las faenas de trilla en el sur, donde se preparaba para reponer energías después de un día de trabajo, y con el tiempo se volvió parte también de rodeos y fiestas patrias campestres. Si quieres probar la receta de la chupilca del diablo este 18, aquí te contamos su origen y cómo prepararla paso a paso. Aunque hoy es menos común verla en la ciudad, sigue siendo parte importante del folclore de zonas rurales durante las celebraciones patrias.

Un trago que viene del campo

La chupilca tiene su origen en las faenas agrícolas del sur de Chile, especialmente en la época de la trilla, cuando los trabajadores del campo necesitaban algo rápido, nutritivo y con energía para seguir con la jornada. La combinación de harina tostada y vino tinto cumplía justamente esa función: alimentaba y, de paso, entonaba. Con el paso de los años, esta preparación campesina se ganó un lugar en rodeos, trillas recreadas y celebraciones del 18 en el campo chileno.

Por qué se llama "del diablo"

El apellido "del diablo" hace referencia a lo fuerte y directo del trago: no es una preparación sofisticada ni pensada para tomarse despacio, sino algo robusto, campechano y con harta personalidad, tal como la vida de campo que la vio nacer. Es un trago pensado para compartir en grupo, generalmente de un mismo recipiente o jarro que va pasando de mano en mano.

La chupilca hoy: de la trilla a la ramada

Aunque hoy son pocas las trillas tradicionales que se realizan tal como se hacían antes, la chupilca del diablo se mantiene viva gracias a los rodeos, las fiestas costumbristas y las ramadas del 18 en distintas zonas del país, especialmente en el sur y en sectores rurales de la zona central. Muchas familias que tienen raíces campesinas siguen preparándola como una forma de mantener viva esa tradición, y no es raro verla en mesas donde también hay empanadas, asado y cueca de por medio.

Consejos para que te quede bien

El punto más delicado de la chupilca es la textura: si agregas la harina muy rápido, se pueden formar grumos que cuestan de deshacer, así que conviene incorporarla de a poco mientras bates sin parar. Si preparas cantidad para varias personas, es buena idea ir ajustando primero en un vaso pequeño para encontrar la proporción que más te acomoda, y luego repetirla en el jarro grande. Algunas personas prefieren tostar ellos mismos la harina en una sartén antes de usarla, para potenciar aún más su sabor, aunque comprarla ya tostada funciona perfectamente bien para una preparación rápida en plena ramada.

Paso a paso para preparar tu chupilca del diablo

  1. Consigue harina tostada, que puedes encontrar en ferias y almacenes, ya que es la base sólida de la preparación.
  2. En un recipiente o jarro, agrega vino tinto y ve incorporando la harina tostada de a poco, en una proporción aproximada de un puñado de harina por cada vaso de vino, ajustando según qué tan espesa te guste.
  3. Bate con fuerza y de forma constante, generalmente con una cuchara o batidor de mano, hasta que la mezcla empiece a espumar en la superficie.
  4. Ajusta la consistencia agregando más vino si quedó muy espesa, o más harina tostada si prefieres una chupilca más consistente.
  5. Sirve de inmediato en vasos individuales o directo del jarro, ya que la espuma y la textura se disfrutan mejor recién batida.

Marca recomendada para tu chupilca

Con esta receta ya puedes revivir en tu 18 una de las tradiciones más campesinas y auténticas de nuestras Fiestas Patrias.

Recuerda: la venta y el consumo de alcohol están prohibidos para menores de 18 años. Bebe con moderación.

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